Es una de las dudas más comunes cuando alguien viene a la tienda: “¿me llevo cerámica o porcelanato?”. Los dos se ven parecidos, pero por dentro son distintos, y elegir bien te ahorra dolores de cabeza (y plata) a futuro. Te lo explicamos fácil.

La diferencia está en la absorción

La clave está en cuánta agua absorbe cada material. La cerámica es más porosa: absorbe más humedad y es un poco más frágil. El porcelanato se fabrica más comprimido y a mayor temperatura, por lo que casi no absorbe agua y es mucho más resistente a los golpes y al desgaste.

¿Cuándo conviene cada uno?

  • Cerámica: ideal para paredes y para pisos de ambientes con poco tránsito (dormitorios, baños de visita). Es más económica y viene en muchísimos diseños.
  • Porcelanato: perfecto para zonas de alto tránsito (living, cocina, pasillos), exteriores y donde quieras que dure años como nuevo. Cuesta un poco más, pero rinde.
Ojito con el tránsito. En cerámicas y porcelanatos vas a ver una escala de resistencia llamada PEI (del 1 al 5). Mientras más alto, más aguanta el paso de personas. Para living o cocina, busca PEI 4 o 5.

Un par de consejos extra

Para exteriores o terrazas, elige siempre una superficie antideslizante: la seguridad primero. Y compra siempre un 5% a 10% de material extra para cubrir cortes, mermas y futuras reposiciones (los tonos entre partidas de fábrica pueden variar).

En Dimacen tenemos un amplio muestrario de cerámicas y porcelanatos de las mejores marcas, y te ayudamos a calcular exactamente cuánto necesitas según los metros de tu proyecto.